Cada día que pasa sin completar este artículo, corro el riesgo de que quede obsoleto ante la inminencia del nuevo debate que hará vieja esta crónica dentro de tres días. Sí, querido público, estoy hablando del "debate" más esperado de los últimos tiempos: el Zapatero versus Rajoy del pasado lunes. Y permítanme que establezca un paralelismo futbolístico que me vendrá de perlas para ilustrar lo que considero han sido las expectativas de la mayor parte del electorado español ante él: las mismas que ante "un Madrid-Barça". Ya me veo a todo este electorado frente al televisor, palomitas y pipas en ristre, y esa sonrisita nerviosa fruto de la incertidumbre... ¿"Ganará el uno? ¿Ganará el otro? ¿Ganará mi equipo? ¿Ganará el equipo rival?" Sin entrar en más detalles y saltándome todo el grueso del debate por el momento, ya era de esperar que al día siguiente la prensa diera variadísimas respuestas de todos los colores a esas preguntas tan de "domingo de Carrusel", que si ganó el uno, que si ganó el otro, que si fue machacado el uno, que si fue destrozado el otro... Y yo me pregunto, ¿es la prensa de esta manera porque sabe cómo es el electorado y sabe lo que éste espera, o es de esta manera el electorado porque la prensa ahorma su forma de ser con este tipo de titulares? Miren ustedes (alocución muy política por cierto), "los rojos" y "los azules" están más acabados que nuestra Segunda República, y la ideología como valor moral era ya un cadáver en los tiempos en que Felipe González gobernó nuestro país, a finales del sigo pasado, con ciertas políticas más propias de otros postulados no socialistas. Estamos ya en el S.XXI donde conceptos tan anacrónicos y obsoletos como "derechas" e "izquierdas" no deberían significar nada para nosotros puesto que no es la ideología la mejor aliada del pragmatismo que debe suponerse a un electorado culto y curtido tras treinta y tres años de democracia. No señor, no estamos frente a ningún Madrid-Barça en el que el objetivo de cada equipo es marcar tantos a su rival. Estamos ante un país que necesita con urgencia madurar políticamente y dejarse ya de aferrarse a baladíes ideologías, para poder abrir la mente a conceptos como "programa electoral", "capacidad de gobierno" y "congruencia intelectual" por citar algunos de los que más brillan por su ausencia. Es entonces cuando un electorado de pro debe preguntarse ¿debate? ¿cómo puede llamarse debate a una pantomima en la que cada facción acude a soltar sus soliloquios al oponente, sin esperar una respuesta coherente a cambio, que ejerza el papel de hilo conductor en una secuencia lógica de contenidos conocida vulgarmente como argumento? Allí acudieron, no a debatir posturas ni a convencer al electorado con su programa de propuestas, sino a restregar por la cara de su oponente sus meteduras de pata más sonadas, a la carnaza al más puro estilo amarillista que tanto éxito de audiencia tiene por éstas nuestras tierras. Y créanme, eso no es política y no es, ni de lejos, lo que deberíamos exigir a nuestros políticos si fuésemos el electorado que debiéramos ser. Aquel debate debió ser una sublime muestra de talento e inteligencia por ambas partes, como debe corresponder a unos candidatos que pretenden gobernarnos nada menos que durante cuatro años, y no esas burdas maniobras para desacreditar al contrincante que no aportaron nada nuevo a un electorado inteligente y ávido de medidas de futuro y no de reproches del pasado. Y mucho me temo que la prensa esté siendo cómplice de esta antología de lo absurdo. No tendrán más que haber echado un vistazo a los titulares del día siguiente para darse cuenta de que la prensa también está "conducida" por unos ideales o afinidades políticos, puesto que, si fuese realmente imparcial, los artículos publicados habrían sido más homogéneos en cuanto a la percepción de la realidad, que fue única y sin matices: ni ganó el uno ni ganó el otro, perdimos nosotros. Perdió el electorado.
Y ahora, ¿qué opinan ustedes? ¿Somos así porque nos hacen, o son ellos así porque ya estamos hechos? No nos conformemos. Ejerzamos con y a conciencia nuestro momento de poder, que ya está muy próximo, y dejémonos de pensar en fútbol cuando hay que estar a la política, que nos va nuestro futuro en ello, ¡cojones!
« Buenísimo :oD | Inicio | Pensamiento Barroco »
5 comentarios
Escribe un comentario
« Buenísimo :oD | Inicio | Pensamiento Barroco »

:o)
Llevas razón en todo lo que has escrito y tienes mi apoyo porque, una de las cosas que no puedo aguantar es que mis gobernadores entre otras cosas me mientan, y este gobierno lo hace muy a menudo ya es de vicio y el problema es que ello se creen sus propias mentiras y lo peor es que nos subestiman pensando que así nos van a manipular mejor , que triste que en el siglo que estamos todavia haya gente que se deje manipular y no tengan criterio propio me averguenzo algunas veces de ser española por la gentuza que nos rodea, que pena de país a donde vamos a llegar los niños que es el futuro de este país, cada vez salen de los institutos peor preparados y de seguir asi, seremos un país tercermundista,que motivación tiene nuestros jovenes si ya no les enseñamos ni valores , se está perdiendo hasta la humanidad, ojala que esto cambien pronto pq como en otras legislaturas del PSOE ya vamos en picado al paro , ya empiezan a echar a gente a la calle en fin ojala que esto cambie por el bien de nuestra ESpaña
Ufffffff.... en menudo jardín nos hemos ido a meter... temita peliagudo donde los haya...
La verdad es que la política (como concepto “puro”) siempre me ha parecido muy interesante, aunque el “partidismo” cada vez me repugna más.. Y pese a que no estoy muy segura de adonde me puede conducir meterme en este escabroso post :o), voy a intentar dar mi opinión (no tan brevemente como me gustaría, me temo):
Yo empezaría diciendo que el sistema democrático actual es un cuento que nos han vendido (envuelto para regalo de una forma muy pomposa, eso sí) con palabras como libertad, poder de decisión o cambio.. Pero la cruda realidad es que al final cada presidente del gobierno de turno actúa como un “señor feudal” lo haría con sus vasallos, haciendo y deshaciendo a su antojo, pactando con quién le da la gana y repartiéndose el pastel entre cuatro. Vamos, fascismo puro y duro... Y a los pobres curritos votantes que se creen (nos creemos??) cualquier cosa, nos queda poco más que el derecho a la pataleta (y gracias).. Patético (y lo digo yo, que voto rigurosamente cada vez que toca ;o)
Si miramos cuidadosamente a nuestros vecinos europeos (o a los yankees, por ejemplo) podremos observar que esto del bi-partidismo no es algo excepcional y único de nuestra democracia, sino que es el modelo imperante en la, prácticamente, totalidad de naciones auto-denominadas “desarrolladas”... porque la lucha de opuestos vende, y de qué forma... Siempre blanco o negro, azul o rojo.. y ahí entramos todos, como “miuras”, a matar... ;o) La crispación y el miedo producen poder y no hay nada que el hombre ansíe más (ya que el ser humano es egoísta e insaciable, y ahí está la Historia para recordárnoslo) y la política, tal y como nos la encontramos hoy, no es más que una carrera de fondo para ver quién alcanza antes la mayor cuota de poder posible... (así que, ya de base, la cosa empieza jodida....)
Respecto al tema del control de los medios y su politización, cabría preguntarnos quién manipula a quién... La información es poder y quién la controla puede transformar todo aquello que desee... Desde luego, sí que hay una cuestión que tengo clara: los votantes sí que somos conducidos, de la forma más “borreguil” posible, en una dirección u otra... Porque aquí se presenta la misma cuestión que cuando se habla de la penosidad y la baja calidad de la programación televisiva actual: ¿vemos lo que hay, sea lo que sea, porque no se nos da otra alternativa, o se emite toda esa basura porque lo vemos y lo demandamos?? (menudo lío) Para mi la respuesta correcta es la primera: nos tragamos y creemos a pies juntillas cualquier cosa que sale por la “caja tonta” o que un periódico de dudosa reputación publica.. Al final no sabemos ni de la misa, la mitad, pero estamos convencidos de que somos los más listos, guapos y poseedores de la verdad absoluta, sobre la faz de la tierra...
¿Qué conclusión podemos sacar de toda la parrafada anterior?? Pues yo diría que la más obvia es que tampoco hemos avanzado tanto respecto a épocas anteriores. Se supone que hemos logrado un mayor acceso a la cultura y al conocimiento en general, pero al final seguimos dejándonos llevar por la manada (nuestra manada, a la que defendemos con uñas y dientes); porque siempre buscamos pertenecer a un grupo (partido político, “tribu urbana” o equipo de fútbol :o) El caso es que no nos gusta sentirnos solos, y muchas veces, preferimos ser arropados por una multitud que piensa y decide por nosotros (aunque sea un “acogimiento” ficticio), a pensar por nosotros mismos e intentar buscar la “verdad”...
¿Cómo solucionarlo o cambiarlo?? Pues mucho me temo que al final se trata de un proceso individual, en el que cada uno de nosotros debemos tomar la decisión sobre cómo afrontar esto... Por desgracia, a nivel global no tengo muchas esperanzas en que las cosas cambien... No tengo fe en las “revoluciones sociales” y aún menos en quién las promueve: el ser humano :o(
(Perdón por haberme alargado tanto.... :o)
Hey, Let_Me_Show_You, bonito comentario. Muchas gracias por participar con un comentario que, aparte de sabroso, comparto plenamente.
Salud!
Al comentario de Carmen sólo me queda añadir que, si es cierto eso que dicen de que cada país tiene el gobierno que se merece, ¡qué paisanaje el de por aquí! La verdad es que lo que más me produce es una profunda tristeza... :o(